El que la sigue la consigue

El año pasado, en julio, cambié de trabajo.  El cambio fue totalmente positivo, pero por primera vez en mis 31 años de vida iba a comenzar a trabajar en algo que NO estuviera relacionado con el mundo del tenis.  Unos meses después de mi cambio de trabajo, visité a mis ex compañeros del Valencia Open y pude estar junto a ellos viviendo ese momento tan duro.  Después de 7 años en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Valencia Open cerraba sus puertas para siempre.  Ese torneo fue una grandísima parte de mi vida…

Y allá en Valencia, mientras me despedía del torneo, de mis compañeros, de toda la ilusión que pusimos desde el principio para hacer las cosas, tomé una decisión: El Máster Nacional de Tenis en Silla de Ruedas no podía morir con el Open.

Descubrí el tenis en silla de ruedas cuando Tommy Robredo organizó el primer Memorial Santi Silvas.  Tommy era cliente nuestro en Octagon, y mi jefe David, me puso “a disposición” de la organización para lo que necesitaran.  Les ayudé un poco y la semana del torneo me instalé en Olot.  

Esa semana mi vida cambió.  Después del Memorial Santi Silvas me metí de lleno en el mundo del tenis en silla de ruedas, organizando 2 años seguidos en Marbella el Máster Nacional Femenino (nunca se había hecho un torneo solamente femenino en España) y 4 años seguidos en Valencia el Máster Nacional Masculino.  Leí libros sobre tenis en silla y sobre discapacidades, estuve en los Juegos Paralímpicos de Londres, visité muchos torneos de silla de ruedas en España, y lo más importante, conocí a muchas personas increíbles, a los que considero amigos y familia y con quién tengo una relación muy cercana (aunque a algunos, como a Juanjo y Víctor Marcen, les deba aproximadamente 1.000 cafés)

En noviembre de este año, finalmente, conseguí ese objetivo que me había marcado un año antes.  Prácticamente sin recursos, pero con ilusión, pudimos organizar el Máster Nacional de Tenis en Silla de Ruedas Trofeo in-best-ers 2016.  

Hay una persona que hizo posible que el torneo saliera adelante, mi “partner in crime”.  No le conocía cuando hace ya algunos meses me senté delante suyo en el Real Club de Polo de Barcelona, y le planteé el proyecto.  Desde ese momento, todo fluyó con naturalidad, todo fue fácil, lógico, nuestro.  Gracias Javier, porque el éxito del Máster es tuyo.

Y gracias a todos.   Porque al principio parecía que Javier y yo éramos dos locos con ganas de hacer un torneo, sentíamos que estábamos solos pero el grupo fue creciendo hasta acabar siendo enorme.  Gracias al Real Club de Polo y a la Directiva, que nos escucharon y aceptaron ser sede del toreno.  A Miguel, a Ruth, a Victoria, a Lalos, a Manolo, a Cayetano, a Albert, a Raquel, a Oriol, a Paula, a Vivi.  A todos los profes que pasaron el finde allí viendo partidos, preguntando, implicándose. A los alumnos de la escuela y los padres que hicieron el torneo suyo, que lo disfrutaron, que lo aplaudieron.

Gracias a los patrocinadores y colaboradores.  Sin ellos, nada es posible.  

Gracias a Sound Tennis y Fundación Emilio Sánchez Vicario por esos dos clinics que llenaron de ambiente y vida las pistas del club.

Gracias a los jugadores: Dani, Rober, Quico, Martin, Francesc, Kike, Alvarito y Juanjo.  Porque nunca dudaron de mí.  Porque nunca compararon este nuevo torneo con el Valencia Open.  Porque respetaron el cambio, lo disfrutaron, y fueron agradecidos.  

Gracias a Xavi Purcallà que respondió rápidamente a mi llamada de: “necesito un periodista de tu experiencia” y que además trajo a Omar de ayudante.  Y junto a Ruth hicieron que el torneo tuviera un equipo de comunicación como se merecía.

Gracias a Raul, que usó su creatividad y talento para crear nuestro logo y poster.

Gracias a Marina, que desde el primer momento vivió el torneo con la misma ilusión que yo y nos ayudó en todo y más. Y como siempre, gracias infinitas a David, pues David es David, con su paciencia infinita, su sabiduría y su tranquilidad que se contagia.

Y gracias a Marc, a Piña, a Xavi, a Josep, porque sin ustedes 4, nos hundimos.  A toda la familia de Javier que estuvo en todo momento ayudando (¡hijo, cuñado, mujer, suegro!).  A Lluis, nuestro fotógrafo.  A los árbitros: Oriol y Diego.

Seguro que me dejo gente, seguro!!  Pero gracias a todos.  Hace un año parecía una locura y parecíamos pocos.  El torneo acabó siendo enorme, porque lo hicimos desde el corazón, con ilusión, y por eso al finalizar éramos tantos.  Y seguiremos siendo muchos, estoy segura que en el 2017 repetimos, porque el que la sigue, la consigue.

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